11 de junio de 2007

Label's factory


A algunos les parecerá interesante este título en inglés, a otros quizás les despertará curiosidad, a otros les parecerá chocante y a otros más intrigante. "Fábrica de etiquetas", parece un concepto de algo industrial o hasta de algo relacionado con mercadotecnia... nada más alejado de la realidad.

Francamente es un título que quise ponerle a este tema para llamar de alguna forma a esta práctica inconsciente muy común que tenemos los seres humanos de encasillar (clasificar, categorizar, marcar, etc.) a todos aquellos que nos rodean; y escribo práctica común, porque es tan cotidiana que parece hasta normal, que la hace hasta ser aceptada y hasta ser tolerada.

Yo siempre he dicho que etiquetar a la gente no me parece, puesto que es una manera subjetiva y superficial de asignarles cualidades y características a las personas; en un mundo con casi 6 mil millones de personas muy diferentes, parece muy fácil asignar un estándar y agrupar de maneras muy particulares sin tomar en consideración otras cualidades. Sin embargo, existe otro buen número de personas que piensan que el etiquetar facilita -de algún modo- el profundizar en el conocimiento de las personas y encontrar puntos concordantes y discordantes que favorezcan la comunicación. Este último comentario me parece interesante y me ha hecho preguntarme si realmente será así, o es una manera más de favorecer las diferencias, señalar y criticar.

¿Que piensan ustedes? ¿Somos fabricantes de etiquetas? ¿Favorecen la comunicación? ¿O resaltan diferencias?

Imagen: www.marvax.com

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Considero que una persona que agrupa o etiqueta a los demás es un egoísta que no se quiere dar el trabajo de conocer realmente a su prójimo, al que recurre sólo cuando tiene alguna necesidad, para lo cual únicamente debe preocuparse de dirigirse a él, de acuerdo a las características que presente la etiqueta que le ha colocado. En ese sentido, ¡por supuesto que facilita la comunicación!, pero es un trato injusto que ofende la dignidad del ser humano si se tiene como práctica cotidiana.

Hop Hunahpu dijo...

Los seres humanos tendemos a usar el mínimo común denominadores para simplificar nuestro entendimiento de cosas complejas. El problema se da cuando la ignorancia hace que el mínimo común denominador sea de verdad mínimo. Entonces se tienen situaciones de blanco y negro, de simpleza elemental, que tienden a ser peligrosas.

A mí por ejemplo, me etiquetan de izquierdista, al punto que ya me lo estoy creyendo...

Saludos

Roberto Lone dijo...

El problema de las etiquetas se las gana cada quién con derecho propio.

Hay personas camaleónicas en este medio que no desean ser etiquetadas, pero, que al final asientan cabeza y se dan cuenta que es malo infringir contra sus propias convicciones.

Hay sofístas embaucadores, siempre los ha habido, y si en épocas de antaño esto sucedía cuando la población era la mitad o menos de la mitad, imagínemos hoy por hoy.

Vivimos en la era manipulada,, yo soy de los que no le permito a nadie ni manipularme, ni utilizarme, ni irrespetarme, para nada.
Nunca etiqueto a nadie, pero no me gusta que se esconda la verdadera personalidad.

Fiamma dijo...

Las etiquetas son utilizadas por muchas personas para discriminar y por eso no estoy de acuerdo con ellas. Cada persona es diferente...

ale dijo...

Estoy con Fiamma y el aprendiz. Las etiquetas vienen frecuentemente de un desconocimiento voluntario o involuntario del prójimo. Además, cada persona es tantas cosas a la vez, que si ponés una etiqueta por cada cosa, quedas cubierto de calcomanías y ya no ves ni podés ver, mucho menos comunicarte.

La Chachi dijo...

Sí vos, por esas fregadas etiquetas que le ponemos a la gente, a veces no podemos dejar de juzgar. Hay gente qu enos cae mal, por una cosa que hizo en un tiempo..y hace tieeeeempo, pero alli la dejamos. Todos merecemos una oportunidad. Saludeques vos y gracias por el enlace, yo no te puedo poner porque está fallando mi blog....
Un abrazo.

Anónimo dijo...

En estos momentos de mi vida creo que etiquetar es conocerse. Es observar, es probar incluso. El problema es la formación, el instinto, el pasado. Es como jugar con fuego, y si alguien ya se quemó no se quiere quemar, y si alguien aprende de lo que le pasa a los demás, no se quiere quemar, etc.

Hablando de masas y de diversidad, de la convivencia de esos millones que decis que somos de habitantes en el mundo, el problema es que esto se ha aprovechado para manipular. Desde relacionar al fuego con el comunismo, hasta mitificar la virginidad, pasando porque tomarte una Cerveza Gallo te hace ser cool, y fumar te hace ser fuerte y seguro, y pasando porque si tomás Pepsi Cola sos lo que deberías de ser.

Por lo demás, las etiquetas no son malas, sino interesantes.

Yo estoy acá por esas etiquetas, y por ese camaleonismo que dice Lone. Como Bretero sentí y disfruté la libertad de decir lo que alguien más quería decir, pero que tenía miedo a que lo etiquetaran. Estoy acá porque a ustedes los etiqueté desde el principio, y de tener algún resentimiento por su tipo de comentarios, he llegado a considerar este uno de mis lugares favoritos, y a ustedes unas de mis personas favoritas.

Las etiquetas nos ayudan sí, a quedarnos con la publicidad de la calcomanía, la label, el sticker o probar el producto, y adentrarnos en lo que se puede convertir en nuestra primera elección, o nuestro mejor punto de referencia.

Saludos gente.

Comentarista dijo...

Interesante sus comentarios y gracias por participar...

Aprendiz: Creo que es interesante tu comentario, muy valioso para este tema. Creo que el etiquetar es una de las formas de canalizar el egoísmo, pues no permite conocer a fondo a las personas ni lo que representan.

Quintus: También coincido, el egoísmo de conocer sumado a la ignorancia y prejuicios tienen como resultado el atraso. Si no se busca un punto de equilibrio, la cosa está jodida.

Lo jodido es creérselo...

Roberto Lone: Creo que hoy estoy muy estresado, porque entendí poco o nada tu comentario. Por eso mejor me pregunto y me corregís: ¿Es una acción consciente -y negativa- el hecho de no querer ser etiquetado? ¿No etiquetas, pero no te gusta que te engañen? ¿Como así?

Fiamma: Así es, algo así como las fronteras que separan países, diría Arjona. Predomina la polarización, cuando etiquetas.

Ale: Interesante incluir el ingrediente de etiquetar como algo voluntario o involuntario... parece que si es lo primero, se puede combatir de una manera sencilla (si es malo), pero si es lo segundo es más difícil porque parece arraigado en el subconsciente.

CHC: Y vos agregaste otro ingrediente, la memoria o lo acontecido en el pasado. Me gusta por donde va el tema...

Anónimo: Pues que bueno que te sintás bien en sitios como este. Creo que tu análisis va un poco más allá, pues reconocés que es positiva si nos sirve de punto de referencia para adentrarnos más al conocimiento de las personas.

Roberto Lone dijo...

No te había contestado a tus dos preguntas porque no me había dado cuenta vos:

Vos mismo decís "etiquetar a la gente no me parece", ya que es una manera subjetiva, etc...

A mi personalmente no me gusta etiquetar a nadie Comentarista. El caso es que se etiqueta inconcientemente, pero las personas pueden ocultar su verdadera intención concientemente y ganarse por derecho propio una etiqueta, que la emita no vos o yo, si no alguién a o en contra de los pensamientos del ente en cuestión.

cuando digo: ¿No me gusta que me engañen?, creo y estoy seguro que a nadie le gusta esto. Quizá aquí hablo por mi propia experiencia y no en una manera altanera, mas bien, ayudando a ciertas personas que se comunican con uno en una manera falsa y falaciosa.

Saludos1